martes, mayo 11, 2010

Lo riesgoso

Dijo Mirtias (un estudiante sirio
de Alejandría: bajo el reinado
de augusto Constante y augusto Constancio,
gentil en parte, y en parte cristianizado):
"Fortalecido con meditación y estudio,
yo no temeré a mis pasiones como un cobarde.
Mi cuerpo a los placeres entregaré,
a las delectaciones soñadas,
a los más atrevidos deseos amorosos,
a los lúbricos impulsos de mi sangre, sin
ningún temor, porque cuando quiera -
y tenga decisión, fortalecido
como estaré con meditación y estudio -
en los momentos críticos he de reencontrar
mi espíritu, igual que otrora, ascético".


Constantin Cavafis

jueves, mayo 06, 2010

Soportar el silbido rampante de la cítrica noche que transcurre sobre el tragaluz, es sólo eso, soportar el silbido.

Luego amanece y todo vuelve a empezar.



Is it?



Yet, these pure powers of the medium are so intimately tied to the needs of our nervous systems that the trends of a civilization cannot simply undo them. There are still those flashes of genuine film imagery now and then. There is still the eloquence of authenticity in landscapes and streets, in catastrophe and beauty, and in the spontaneous truth of human behavior. Among our young people there is still the fascination with making and absorbing their own films.


Ann Arbor

jueves, abril 29, 2010


Las moscas

Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe, ese sentimiento, ese temor, esas presencias lo han acompañado, siempre. Traten otros los dos primeros. Yo me ocupo de las moscas, que son mejores que los hombres, pero no que las mujeres. Hace años tuve la idea de reunir una antología universal de la mosca. La sigo teniendo. Sin embargo, pronto me di cuenta de que era una empresa prácticamente infinita. La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca. No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea; y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo; las moscas son Euménides, Erinias; son castigadoras. Son las vengadoras de no sabemos qué; pero tú sabes que alguna vez te han perseguido y, en cuanto lo sabes, que te perseguirán siempre. Ellas vigilan. Son las vicarias de alguien innombrable, buenísimo o maligno. Te exigen. Te siguen. Te observan. Cuando finalmente mueras es probable, y triste, que baste una mosca para llevar quién puede decir a dónde tu pobre alma distraída. Las moscas transportan, heredándose infinitamente la carga, las almas de nuestros muertos, de nuestros antepasados, que así continúan cerca de nosotros, acompañándonos, empeñados en protegernos. Nuestras pequeñas almas transmigran a través de ellas y ellas acumulan sabiduría y conocen todo lo que nosotros no nos atrevemos a conocer. Quizá el último transmisor de nuestra torpe cultura occidental sea el cuerpo de esa mosca, que ha venido resproduciéndose sin enriquecerse a lo largo de los siglos. Y, bien mirada, creo que dijo Milla (autor que por supuesto desconoces pero que gracias a haberse ocupado de la mosca oyes mencionar hoy por primera vez), la mosca no es tan fea como a primera vista parece. Pero es que a primera vista no parece fea, precisamente porque nadie ha vista nunca una mosca a primera vista. Toda mosca ha sido vista siempre. Entre la gallina y el huevo existe la duda de quién fue primero. A nadie se le ha ocurrido preguntarse si la mosca fue antes o después. En el principio fue la mosca. (Era casi imposible que no apareciera aquí eso de que en el principio fue la mosca o cualquier otra cosa. De esas frases vivimos. Frases mosca que, como los dolores mosca, no significan nada. Las frases perseguidoras de que están llenos nuestros libros.) Olvídalo. Es más fácil que una mosca se pare en la nariz del papa que el papa se pare en la nariz de una mosca. El papa, o el rey o el presidente (el presidente de la república, claro; el presidente de una compañía financiera o comercial o de productos equis es por lo general tan necio que se considera superior a ellas) son incapaces de llamar a su guardia suiza o guardia real o a sus guardias presidenciales para exterminar una mosca. Al contrario, son tolerantes y, cuando más, se rascan la nariz. Saben. Y saben que la mosca también sabe y los vigila; saben que lo que en realidad tenemos son moscas de la guarda de verdad que de pronto se descuiden y se vuelvan cómplices, como el ángel de la guarda de Hitler, o como el de Johnson. Pero no hay que hacer caso- Vuelven a las narices. La mosca que hoy se posó en la tuya es descendiente directa de la que se paró en la de Cleopatra. Y una vez más caes en las alusiones retóricas prefabricadas que todo el mundo ha hecho antes. Pues a pesar tuyo haces literatura. La mosca quiere que la envuelvas en esa atmósfera de reyes, papas y emperadores. Y lo logra. Te domina. No puedes hablar de ella sin sentirte inclinado a la grandeza. Oh, Melville, tenías que recorrer los mares para instalar al fin esa gran ballena blanca sobre tu escritorio de Pittsfield, Massachusetts, sin darte cuenta de que el Mal revoloteaba desde mucho antes alrededor de tu helado de fresa en las calurosas tardes de tu niñez y, pasados los años, sobre ti mismo cuando en el crepúsculo te arrancabas uno que otro pelo de la barba dorada leyendo a Cervantes y puliendo tu estilo; y no necesariamente en aquella enormida inconforme de los huesos y esperma incapaz de hacer mal alguno sino a quien interrumpiera su siesta, como el loquito Ahab. ¿Y Poe y su cuervo? Ridículo, Tú mira la mosca. Observa. Piensa.




Augusto Monterroso, Movimiento Perpetuo, 1972.

martes, abril 20, 2010


- ¿A qué hora pasa la basura?

- Todo el tiempo, debajo de tus pies.


lunes, abril 19, 2010

IX El hombre de piedra


Antes cuando yo no existía y me repetía cantando entre el Ganges o entre el humo y era redondo como la Luna hecha de amor obeso Antes cuando era ilegal venir del pasado y terriblemente triste quemar con fósforos el futuro Cuando era amigo de mi fantasma que viajaba en el tiempo Cuando yo no existía y sólo tenía hambre y no existía el pan Y me la pasaba borracho con pulque y alucinaba en el centro de un paraguas Cuando nadie había pintado aún los graffiti de la calle y entonces mi fantasma me cerraba los ojos


y cuando los abría ¿Pero qué hago? me decía cortándome la mano como una flor de tela Éste eres tú cortándote y ha llegado el punto de repartir tu vida entre los viajeros del tiempo los extraterrestres los fantasmas y los robots Pero los robots aún no los conoces hasta que existas
Cuando yo no existía y la Luna tan sólo necesitaba de poesía y poesía para seguir engordando y los caballos eran automóviles y los automóviles no pensaban Cuando olíamos la gasolina Y nos arrojábamos a toda velocidad con cajas registradoras al abismo
Mucho Antes Cuando yo no existía y mi hermana hacía cálculos desesperados en la computadora y se trababa la ecuación y aparecía mi rostro recitando este poema
Cuando yo no existía y los pasajeros de la micro me miraban escribir alucinadamente en las ventanas Y tú no eras Tú no hablabas Ni este era un monólogo sino que me habían incrustado un microchip con información secreta del futuro y tú agarrabas mi brazo y comenzaba a enumerarte el porvenir hasta quedar dormido Y cuando despertaba tan sólo me quedaban arrugas en la piel Y me inventaba cualquier teoría jalada del segundo digital
Antes Cuando yo no existía y había extraterrestres probando todas las drogas de la Tierra como imitando a los superhéroes de una película Antes cuando yo no existía y mi familia era pequeñas flores salpicadas en un arbusto salpicado entre los arbustos Me agachaba a oler una y me decía Cómo tan bidimensional la vida! Me arrancaba los cabellos a tirones Me levantaba la tapa del cerebro y me miraba a mí mismo desde otra dimensión a bordo de un OVNI Y la Tierra era una impresión monográfica una calcomanía en la ventana Ahí vivo yo le decía a los extraterrestres señalando América y ellos me decían Ahí vives congelado con una flor congelada Y yo les preguntaba por mi madre y mi madre me hablaba desde una pequeña bocina en el ombligo y escuchaba su voz que me decía Estoy muerta hijo o tal vez nunca te tuve pero nos une la estrella umbilical que llevas dentro Y yo lloraba y preguntaba sí acaso había nacido en este texto Dímelo! para saber si reírme o nunca parar de escribir y comenzar a arrancar las luciérnagas negras que todo el rato se me pegan como palabras
Antes cuando yo no existía y miraba el universo Me servía una copa y otra y otra y bebía sin remordimientos mirando la rueda de mis transformaciones despertaba crudo y pensaba mi sueño fue como … como … como no haber existido por una milésima de segundo Me han engañado con la muerte pero yo también puedo engañarlos con la vida
Porque antes que estuviéramos aquí Cuando yo no existía y me planchaba la cabeza y me lavaba el estómago y afuera de la casa bajaban los secuestradores pero en realidad eran flores negras cayendo de los hilos invisibles de los árboles Con un gis que tomaba del piso trazaba un círculo en la calle Un círculo donde nunca se podrá escribir nada adentro





y salía del círculo solar y volvía a abrir los ojos y pensaba Hace un rato muy breve Apenas una milésima de segundo Cuando yo no existía y miraba el universo Hundía mi cabeza entre las palabras

viernes, abril 16, 2010

TE ALEJARÁS

Te alejarás de ese coño sangrante
que primero se ríe y después plagia
tus poemas Tratarás de olvidar
la sombra la espalda que cocina
el bulto que ronca mientras tú
en la otra habitación escribes
Te dirás cómo ha sido posible
Ese maldito olor que sale de entre
sus piernas Su manía de lavarse
los dientes a cada rato Es cierto
ya nunca más te contará la misma
historia de violaciones y psicoanalistas
Ni saldrá su relato del automóvil
paterno para estacionarse en tu
memoria (Ese mirador excepcional
desde el que veías que el coche
siempre estuvo vacío) No más
largas películas heladas Sus gestos
de desolación El miedo que apenas
pudiste tocar con las yemas de los dedos
Habrá un día feliz en que te preguntes
cómo eran sus brazos sus codos
ásperos La luna rielando
sobre el pelo que cubre su cara
Sus labios que articulan en silencio
que todo está bien Y todo
estará bien sin duda cuando aceptes
el orden de las tumbas Y te alejes
de sus largas piernas pecosas y del dolor


- - - - - - - - - - -


Ahora tu cuerpo es sacudido por
pesadillas. Ya no eres
el mismo: el que amó,
que se arriesgó.
Ya no eres el mismo, aunque
tal vez mañana todo se desvanezca
como un mal sueño y empieces
de nuevo. Tal vez
mañana empieces de nuevo.
Y el sudor, frío,
los detectives erráticos,
sean como un sueño.
No te desanimes.
Ahora tiemblas, pero tal vez
mañana todo empiece de nuevo.


Roberto Bolaño

miércoles, abril 14, 2010

Destreza pasajera
4

Salíamos entre las ocho y las nueve de la noche
sin dinero casi siempre con los ojos hirvientes
con los ojos puestos en la próxima infección
Adrián sin un centavo
Julián cenando gratis en casa de su novia
Álvaro comía de matar puercos
con un punzón los mataba con un tiro perfecto de punzón
sólo Gonzalo podía pagar una hamburguesa
nada mejor que una hamburguesa en este barrio
polvo en cada banqueta quinceañeras borrachas
novias de nuestros golpes de nuestro buen salvaje espíritu
amas de casa de la casa abandonada
donde fundamos la caricia violenta
el aguardiente con refresco de toronja
cada boca un amargo rezumar
jugando a la avalancha sin rocanrol sin cumbia
sin amistades largas ni inscripciones en los muros
temblando a veces pensando
en Lola en Magda pensando
así nomás en Dios
diantre de ocio
tomábamos la calle con las visiones místicas
de un mundo sin ositos de peluche
buscábamos un baile
locos los ojos la mirada de cemento y sueño
en la casa abandonada todas las casas eran
la casa abandonada
eran las ocho

las nueve de la noche
puñetazos a veces cinturones pedradas
unos pocos ardían nadamás porque sí
por no caer de su hamaca en el cielo
de los que han odiado mucho y sin saberlo
sin un centavo plenos en la ceguera todos
yo era feliz con ellos en las calles

mientras tú allá lejos
encendías la fogata de una huelga escolar.


Julián Herbert

lunes, abril 05, 2010

Vecina detrás de la puerta

Hay una puerta siempre cerrada que divide mi casa de la de al lado. De este lado vivo yo, completamente solo. De aquél vive una mujer que a ratos se hace acompañar. Ella se levanta temprano en la mañana y escucha siempre los mismos discos. Yo me acuesto tarde y hago lo mismo en la madrugada. Más allá del desfase que interrumpe nuestros sueños, me inquieta saber lo irrelevantes y desconocidos que somos dos seres intermediados por un muro, jamás tentados a abrir la puerta en él. Me pregunto si ella se llega a sentir tan sola por las mañanas como yo por las noches, si le intrigan los minuciosos misterios detrás de su muro. Tal vez también sepa que estamos condenados a no decirnos más que 'buenas tardes' por el resto de nuestras vidas y no le importe. Creo que nos detestamos pero nos compadecemos misericordiosamente. Esto, por supuesto, jamás será externado.


(me gusta pensar que aquella puerta lleva al faro de un cuento de Bradbury, tal vez si me atrevo a abrirla así sea, por el momento la cubre mi librero)

sábado, marzo 27, 2010

Slave, coward and fearless

Sexus

pg. 228

How we hate to admit that we would like nothing better than to be the slave! Slave and master at the same time! For even in love the slave is always the master in disguise. The man who must conquer the woman, subjugate her, bend her to his will, form her according to his desires - is he not the slave of his slave? How easy it is, in this relationship, for the woman to upset the balance of power! The mere threat of self-dependence, on the woman's part, and the gallant despot is seized with vertigo. But if they are able to throw themselves at one another recklessly, concealing nothing, surrendering all, if they admit to one another their interdependence, do they not enjoy a great and unsuspected freedom? The man who admits to himself that he is a coward has made a step towards conquering his fear; but the man who frankly admits it to everyone, who asks that you recognize it in him and make allowance for it in dealing with him, is on the way to becoming a hero. Such a man is often surprised, when the crucial test comes, to find that he knows no fear. Having lost the fear of regarding himself as a coward he is one no longer; only the demonstration is needed to prove that metamorphosis. It is the same in love. The man who admits not only to himself, but to his fellow men, and even to the woman he adores, that he can be twisted around a woman's finger, that he is helpless where the other sex is concerned, usually discovers that he is the more powerful of the two. Nothing breaks a woman down more quickly than complete surrender. A woman is prepared to resist, to be laid siege to: she has been trained to behave that way. When she meets no resistance she fall headlong into the trap. To be able to give oneself wholly and completely is the greatest luxury that life affords. Real love only begins at this point of dissolution. The personal life is altogether based on dependence, mutual dependence. Society is the aggregate of persons all interdependent. There is another richer life beyond the pale of society. beyond the personal, but there is no knowing of it, no attainment possible, without first traversing the heights and depths of the personal jungle. To become the great lover, the magnetizer, the catalyzer, the blinding focus and inspiration of the world, one has first to experience the profound wisdom of being an utter fool. The man whose greatness of heart leads him to folly and ruin is to a woman irresistible. To the woman he loves, that is to say. As to those who ask merely to be loved, who seek only their own reflection in the mirror, no love, however great, will ever satisfy them. In a world so hungry for love it is no wonder that men and women are blinded by the glamour and glitter of their own reflected egos. No wonder that the revolver shot is the last summons. No wonder that the grinding wheels of the subway express, though they cut the body to pieces, fail to precipitate the elixir of love. In the egocentric prism the helpless victim is walled in by the very light which he refracts. The ego dies in its own glass cage...

Henry Miller

lunes, marzo 22, 2010



Qué patética la cara del turista, frente a todos esos monumentos icónicos, con una sonrisa obligatoria, abrazando al lugar común, posando igual de solo que cuando estaba sentado en el sillón de su casa, planeando su viaje, haciendo las reservaciones, tramitando el pasaporte, todo para conseguir esa foto que guarda con orgullo en un archivo digital, y al cual recurre de vez en vez creyendo que fue feliz. 

La buena foto: el turista solo en su habitación, frente a su computadora personal, viendo la foto.
Los parias de la necesidad


El beso como contrato de frialdad comercial
dos partes en convenio de satisfacer una necesidad básica
operada tal vez por una cogidita o 2 o 3 o más
como quien va por una cajita feliz
o un Big Mac
que sin importar los chorros de catsup y mostaza bajo los que se esconde
no es más que una hamburguesa
y papas y refresco grandes por 6 o 7 u 8 pesos más
eso y la panza llena por las próximas 2 o 3 o 4 horas

Y nada más
 
Luego el sopor de la indigestión, bochornos de niño gordo
el vacío del contrato firmado y seguido al pie de la letra
tomar el cambio y guardarlo en el bolsillo con indiferencia
con el mecanismo de un robot o una trabajadora de maquila
el orgasmo reducido al semen

No es el arte de una comida compleja
casi inalcanzable para la mayoría de nosotros, los parias de la necesidad
un plato que no necesita ni catsup ni mostaza ni nada
que no te ofrece 'go large' por una módica cantidad
no es un beso que es contrato sino expresión
arte cotidiano
nunca satisface pero conmueve
y vive para ser inconclusión en búsqueda de no serlo
Will E. Coyote tras el Correcaminos y su persecución eterna

Porque el arte es pero no siempre
el que no vive en galerías ni se registra ni es masivo
mucho menos comercial ni redituable
sin embargo es
entonces se justifica el respirar de nosotros, los parias de la necesidad
para sólo así dejar de serlos


martes, marzo 16, 2010

La creación colectiva como aparato que no destruye, que no se reproduce a imagen y semejanza, que no es divino sino animal, brutal y desmesurado. Especie que pare más que una matrushka grande. Creación colectiva accidental pero coordinada, deliberada y regulada, que muere con la hora de salida. Sin semejanza a sus fosas nasales ni a nada, la colaboración da vida con filtros de sensibilidad, que permean en medida de que se conmueven, y que entonces crean.

La creación colectiva como aparato que destruye se reduce a creación genital.
Meaningless border between memory and dreams
(or how to make a dog dance)

La memoria se reduce, en todo caso, a su capacidad de olvidar. A la posibilidad de ignorar, tergiversar y resumir la experiencia a la percepción de una caja con diminutos ojos.

[complacencias musicales, en el radio o en un bar]

El sueño es la memoria del futuro, la incubadora de deseos condenados al plan o a la frustración. El sueño también es la licuadora histórica, traumática.

- Ella se pone en cuclillas y ajusta la cinta de sus zapatos. El día es soleado.

La experiencia audiovisual no intermedia la memoria y el sueño: es memoria onírica.

- Una cartera esconde una foto de maquinita que nunca fue tomada, sin embargo permanece detrás de las tarjetas y el dinero.

El texto puede transgredir al texto y sólo un texto se autoemancipa. En las palabras susurradas hay un palpitar distinto.

- Ella ve desconcertada el semen que escurre sobre su vientre. Pero en el fondo hay música y ella tararea a sus adentros, mueve la cabeza al ritmo.

- Un pequeño niño, soy yo - Un espejo grande / el pequeño niño -

Si escribiéramos de derecha a izquierda no embarraría la tinta. En el espejo los zurdos son mayoría, las páginas deben ser igual de blancas y cuadriculadas.

El sueño otra vez: intercambio correspondencia con un habitante del espejo, yo soy un pirata y leo en mi camarote. La carta es borrosa pero pregunta sobre cómo paso mis días en altamar.

- No hay barco ni piratas, sólo un buzo perdido en la profundidad, en las penumbras del mar, con temor a la obscuridad.

{ una pared de ladrillos rojos, barnizados. un aula o tal vez el marco de una ventana. una fiesta seguramente. una pantalla. otra pantalla. otra pantalla. yo. }




domingo, diciembre 27, 2009

Sexus

126-128

He was so completely carried away by this idea that everyone should participate in their joy that he went on talking for twenty minutes or more, roaming from one thing to another like a man sitting at the piano and improvising. He hadn’t a doubt in the world that we were all his friends, that we would listen to him in peace until he had had his say. Nothing he said sounded ridiculous, however sentimental his words may have been. He was utterly sincere, utterly genuine, and utterly possessed by the realization that to be happy is the greatest boon on earth. It wasn’t courage which had made him get up and address us, for obviously the thought of getting to his feet and delivering a long extemporaneous speech was much of a surprise to him as it was to us. He was for the moment, and without knowing it, of course, on the way to becoming an evangelist, that curious phenomenon of American life which has never been adequately explained. The men who have been touched by a vision, by an unknown voice, by an irresistible inner prompting – and there have been thousands of them in our country – what must have been the sense of isolation in which they dwelled, and for how long, to suddenly rise up, as if out of a deep trance, and create for themselves a new identity, a new image of the world, a new God, a new heaven? We are accustomed to think of ourselves as a great democratic body, linked by common ties of blood and language, united indissolubly by all the modes of communication which the ingenuity of man can possibly devise; we wear the same clothes, eat the same diet, read the same newspapers, alike in everything but name, weight and numbers; we are the most collectivized people in the world, barring certain primitive peoples whom consider backward in their development. And yet – yet despite all the outward evidences of being close knit, interrelated, neighborly, good-humored, helpful, sympathetic, almost brotherly, we are lonely people, a morbid, crazed herd thrashing about in zealous frenzy, trying to forget that we are not what we think we are, not really united, not really devoted to one another, not really listening, not really anything, just digits shuffled about by some unseen hand in a calculation which doesn’t concern us. Suddenly now and then someone comes awake, comes undone, as it were, from the meaningless glue in which we are stuck – the rigmarole which we call the everyday life and which is not life but a trancelike suspension above a great stream of life – and this person who, because he no longer subscribes to the general pattern, seems to us quite mad finds himself invested with strange and almost terrifying powers, finds that he can wean countless thousands from the fold, cut them loose from their moorings, stand them on their heads, fill them with joy, or madness, make them forsake their own kith and kin, renounce their calling, change their character, their physiognomy, their very soul. And what is the nature of this overpowering seduction, this madness, this “temporary derangement”, as we love to call it? What else if not the hope of finding joy and peace? Every evangelist uses a different language but they are all talking about the same thing. (To stop seeking, to stop struggling, to stop climbing on top of one another, to stop thrashing about in the pursuit of vain and vacillating goals.) In the twinkle of an eye it comes, the great secret which arrests the outer motion, which tranquilizes the spirit, which equilibrates, which brings serenity and poise, and illumines the visage with a steady, quiet flame that never dies. In their efforts to communicate the secret they become a nuisance to us, true. We shun them because we feel that they look upon us condescendingly; we can´t bear to think that we are not the equal of anyone, however superior he may seem to be. But we are not equals; we are mostly inferior, vastly inferior, inferior particularly to those who are quiet and contained, who are simple in their ways, and unshakable in their beliefs. We resent what is steady and anchored, what is impervious to our blandishments, our logic, our collectivized cud of principles, our antiqued forms of allegiance.


Henry Miller

sábado, diciembre 05, 2009

Manifiesto exiguo


No al nuevo cine, porque no hay uno

sólo repeticiones rimbombantes de caras conocidas

de historias contadas eternamente

de reflexiones enlatadas, pensamientos sardina

no a la ficción por la ficción

a la ficción efectista empapada de moraleja

a la cobardía por la autoría

a las historias intervenidas

pero tampoco al documental indigenista

del turista que se toca el corazón

engordando la billetera

no a la voz en off del Discovery

que hace de la narrativa una fabrica de salchichas

Syd Field empalado

bajo los huevos de Svankmaajer

a carcajadas de Harmony Korine

nunca la venta antes que el guión

nunca la alfombra roja al final de los créditos

si se puede

nunca la alfombra roja

los premios como pretextos no como objetivos

los desnudos también

no a la risa fácil ni al remake

siempre recordar que Iñarritu es un buen organizador, y nada más

el corto como recurso

los publicistas como la peligrosa puta que enamora

Reygadas no es Jesús, pero igual hay que rezarle

seguir la silueta panzona de Hitchcock es un privilegio

mejor seguir todas o ninguna

no abusar del casting de Teil puede ser elegante

así como alejarse de los Bichir, Diego y Gael

el cine no como televisión ni revista

ni como una niñera tetona y condescendiente

el cine como expresión útil

como  rayos x

como semental

como ciudadano

 


La ficción como documental

El documental como ficción

historias coherentes al autor

y sobre todo

un autor en coautoría

de manos sin recelo

de egos conmovidos

Gaput craput – como ventana

 

No comprenderías mi soledad en la habitación

rompiendo espejos espejismos de despojo

después de una chaqueta o un café

o el vacío absoluto al respirar

 

Qué vas a comprender

si buscas en el resquicio de la traición

si pregonas la justicia y la honestidad

parada en pudín de chocolate

justificando al homo sapiens

con la frialdad aclaratoria de un escupitajo

 

Gaput caput, trin!

muerdes mi pelo desde tu sueño

Gaput craput

desapareces en silenciosa tempestad

Trapuk trin!

y mueres por siempre en el paralelo

existir, que da igual

 

Sobar la razón fue un delito

en el arco de la felicidad

-       Jodiste todo!

Susurraste estridentemente al oído

 

mayo, 1996 – no nos conocíamos

enero, 2010 – no nos conocimos

la cama clavada a la pared

como crucifijo

como ventana

 

Buen muchacho


Él era el consentido de la maestra, iba en quinto de primaria. La maestra lo obligó a espiar al niño más lépero del salón, para reportárselo al director. El director, de rostro caído y orejas larguísimas, lo mandó a llamar a los dos días. Le pidió que le dijera al oído todas las malas palabras que había escuchado de su grosero compañero. Él se acercó y dijo tembloroso “nalgas”. El director lo tomó del brazo y le indicó que lo susurrara, sugiriendo sutilmente que tales palabras eran impronunciables en voz alta, sólo en voz alta. El niño puso sus pequeño labios dentro de la enorme oreja del director, y retomó la lista “nalgas, pito, pedo, puto, cabrón, pinche”. Qué niño! Exclamó el director, que después preguntó si también decía frases. El niño le dijo que no entendía a qué se refería con las frases. El director explicó que algo compuesto, más largo, un enunciado digamos. Como chinga tu madre? Respondió el niño. Justo así, ven, dime. Se volvió a acercar al director. El niño pensó por un tiempo mientras hacía un ruido parecido a un zumbido, apretando la boca. Chinga tu culo, vete a la mierda…no sé. Respondió el niño. Entonces el director le pidió, encunando sus enormes manos, que dentro de ellas le mostrara las groserías que hacía con la mano su compañero. El niño, temeroso, metió su mano en las del director, ahí le mostró la señal de pito y la de güevos. El director reprobó meneando la cabeza y con una exhalación fuerte. El niño sacó la mano de la cueva de falanges rápidamente, y dudoso le hizo el ademán característico de chinga tu madre. El director se mostró sorprendido y volteó a ver a la maestra, que presenciaba el acto desde el marco de la puerta. Agradeció a la maestra y, cual médico escribiendo su receta, firmó un reporte para el niño en cuestión, se lo dio a la maestra y delicadamente le dio unas palmaditas al niño espía. Buen muchacho.

jueves, noviembre 19, 2009

Vómito nocturno

La compañía succiona, desafortunadamente puede ser necesaria, o eso nos hace creer mientras está, mientras se sienta frente a ti con las piernas abiertas y te muestra la entrepierna mojada. Pero eso no es nada. Sin importar qué tan mojada esté, es una ilusión, sin importar el amor o la eternidad que declame. Ni esa ni ninguna. El nacimiento individual condena a la muerte solitaria, y ni los gemelos se salvan. El universo se manifiesta a través de casualidades, de incongruencias que hacen sentido en contextos absurdos, que ridiculizan un tiempo de vida lleno de dolor. Las memorias alegres son para formatos viejos, para el VHS y BETA, para la Polaroid de una mamada en el Cine Teresa, o un café en Bucareli, o una caminata sobre el Paseo Escultórico de CU. La felicidad precede a la felicidad. Tú no fuiste nada para ella, ni para nadie. Tú no fuiste. Por más que grites y exclames, y tengas orgasmos en un atardecer, o lloren sobre tu hombro estrujando. No eres, ni importas. Sin azotes cristianos ridículos, ni trompetillas que soplen confeti, sin fuegos artificiales, mariachis o flores. No importas. Ni tú, ni yo. Para qué, se pregunta el pragmático. Sin embargo, incluso él cree encontrar la verdad en esa absurda compañía, en la seguridad de cariño, de importar para alguien, a sabiendas de lo falaz que es. Cómo va a importar el producto de una cogida fulminante, paridora de muerte y más muerte. Nada puede salir bien de entre las piernas de una mujer, de una verga parada. Nada más que bocas que alimentar, bocas asesinas y mentirosas por naturaleza. Y en eso confiamos valores civiles y románticos, ilusos deseos condenados. Mejor tener un perro. O a nadie. En todo caso a un perro. Eso o besar larvas en el espejo.

lunes, noviembre 09, 2009

.

Te regalaré un abismo, dijo ella,

pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás

cuando hayan pasado muchos años

y estés lejos de México y de mí.

Cuando más lo necesites lo descubrirás,

y ése no será

el final feliz,

pero sí un instante de vacío y de felicidad.

Y tal vez entonces te acuerdes de mí,

aunque no mucho.



(fragmento de LOS BLUES TAOÍSTAS DEL HOSPITAL VALLE HEBRÓN)


Roberto Bolaño