jueves, noviembre 19, 2009
lunes, noviembre 09, 2009
Te regalaré un abismo, dijo ella,
pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás
cuando hayan pasado muchos años
y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás,
y ése no será
el final feliz,
pero sí un instante de vacío y de felicidad.
Y tal vez entonces te acuerdes de mí,
aunque no mucho.
(fragmento de LOS BLUES TAOÍSTAS DEL HOSPITAL VALLE HEBRÓN)
Roberto Bolaño
martes, agosto 04, 2009
Dos de Oscar Altamirano
se es necesario morir tan joven
-refìn en 7 tonos
I
cuando apenas descansa el mediodía
sobre los peces de las agotadas sonrisas
y un nudo de colas sudorosas se alista en los cafés
cerca de algún tugurio burocrático
y/ cuando/ generalmente tienes los
huevos flácidos y deséas un cepillo de
dientes más que una boca roja
ebria de cognac
o un culo tan robusto como tu gula lo antoje
dentro e inmediatamente fuera
de un blue jeans recién enjaretado
oh se piensa/ se recontrapiensa
en la inmadurez de quien se tiene que
morir de viejo
II
y por la noche te estás desesperando
cuando sabes que te quedan tres magníficos
miserables pesos
para tomar el bús que te va a arrojar ahí
cerca y llegas a tu cuarto
donde vas…. diablos!
a estar/ permanecer solo
a tocarte el cuerpo con tus dedos fríos
a contemplar la regadera abierta/ el agua
como escultor del aire
y que tienes que vomitar tu cuerpo sobre
la cama catre o perro suelo
y jalar con tu propia mano la cobija….
solo falta/ te remueles/ que toque a
tu puerta una hermosa chica
y saltas y abres y te dice
no compra leche….?
(tocan a tu puerta)
III
siempre –alguna vez- se tiene
demasiado tiempo para envejecer
para ser viejo
pero no se puede ser tan joven
ser joven tan premeditadamente
tan deliberada y espaciosamente
he de ahí la necesidad
la inmediatez imprescindible
de no perder de vista tus días inmortales
: todos
IV
el bochorno absurdo de la vida
es que tengas que etiquetar cada 24 horas
como un nuevo ejemplar
V
se te ocurre zafarte un zapato y rascarte la
planta del pié
entonces piensas en tu querida amante
y le dices con tu acre pensamiento
voy a verte ahora….
y te codéas con el barandillo para distraerte
a ver si te pierdes de vista y
te dejas ahí….
VI
vuela que vuela…. (paloma mía….)*
la vida
se te escapa
ella sí te perdona
si habría que perdonar que
seas fulano de tal
un paria incorregible
a costa
de toda costa
VII
te estás masturbando/ te masturbas
-mastúrbate
te vuelves a masturbar/ te masturbas
te remasturbas
te recontramasturbas
te requemasturbas
te
mas
turbas
QUÉ OJETE….
*canción de dominio público
1981
-el embudo (call) para nora del mundo….
voy a arrullarte como a una niña caprichosa
hasta el fin de su lloro
ven
no me mires más como me miras
como la vida que no tienes
como el brazo musculoso y dilecto de tu dios
como la masturbación de tus deseos
como el hijo primogénito del tiempo
como el ombusdman de tus angustias
como el cabrón que le vale madre
como altamar
como hacedor de agujeros al corazón de los tornados
como metepito en los iglúes
como el apodo de la carne
como rebelde del apocalipsis
como confesionario de las once mil vírgenes
como la eyaculación espontánea
como embuteguevos
como escojeputas
como moneda para la rockola
como cúspide de siete polos
como capilla sixtina
como oreja de van gogh
como mondadientes de los días
como jazz power
como blues man
como rumba zamba y son
como vino en el aparador
como botella descorchada
como sabiduría de botellas descorchadas apilándose
como aguamiel
como chicha
como jugos genitales evaporando
como apando de la sensualitè
como llovizna de cuerpo entero
como aguacero de pelo en pecho
como gran can
como el padrote de la eternidad
como ad infinitum
como quinto poder
como che
como axioma
como epojè
como quitacorchos
como recórcholis
como jon ron
como bum bum
como ??!!
como chiras pelas
como opúsculo del crepúsculo
como ubre del delirio
como maratón del éxtasis
como lawrence de américa
como el amante de las hijas de mr. dead
como bastardo de las hijas de mr. dead
como prótesis de la sexualidad de tu alma
como espíritu de la eyaculación galopando el unicornio azul
como extenso muslo izquierdo
como rebanada de extenso muslo izquierdo
como ojo que mira al ojo
como rama a zita en el fuego
como zita en el fuego a rama
como lama honoris causa
como espejismo
como coito de cinco velocidades
como sexto después del cuarto
como patentaclímax
como lengua talla EG
como finas cerdas de esa lengua
como in situ
como in promptu
como canguro deslizándose en el niágara
como estampida de pinguinos
como búfalo dormido
como cabeza de aveztruz
como segundos cayendo del reloj
como vista aérea de macchu picchu a 78272 centímetros
como ferrocarril de ciento un carros
como encendido electrónico
como control remoto
como el ying y el yang
como nova
como supernova
como hoyos negros
como gárgaras de hoyos negros
como aerolito sobre tu cabeza
como el sonido CUAJ
como otro CUAJ
como estertor
como stop
como cenote sagrado
como luna llena
como fondo en los espejos
como exilio
como azotea
como aguanieve
como reencarnación de rasputín
como pergamino perdido de nostradamus
como lámpara con el genio de ben hur
como escalera egipcia
como tragedia en yiddish
como explosión de bethobeen
como estaciones de vivaldi
como sonata de bach
como stradivarius para yehudi menuhi
como editor del alba
como ritual del ocaso
como hechicero
como nieto de susana sanjuan
como los clientes de la cándida eréndira
como poema de bretón
como mansión de su majestad dalí
como huella de sir bukowski
como recital de cohen
como estetismo de cavafis
como arrancacorazones de vian
como cantares de pound
como narrativa borgiana
como favorito de lesbia
como nueva tierra baldía
como espíritu de las cartas de joyce a barnaclé
como cruzada de brech
como dolor vallejiano
como cuervo de poe
como paseo de huerta
como hijo de la madre de ginsberg
como redención de huidobro
como perfume de shuskind
como máscara de mishima
como secreto de marilyn
como héroe de dostoiewski
como solo de sax de jarret
como concierto de little richard
como canción de dylan
como el jefe jagger
como jim o erick
como inédito de buñuel
como psique kafkiana
como las playas de storni
como contrahábito de asbaje
como escultura viviente de rodin
como reconsagración de milo
como sentencia de blake
como criatura de lautréamont
como lienzo de kalhó
como figura de picasso
como dibujo de miró o cabral
como trazo japonés de los abismos
como arrugas del culo palpitando
como túnel
como avalancha
como COLCHÓN INMENSO
como el embudo
como el pata de perro que soy y seré toda mi vida
o como me miras no me mires
solo ven a enternecerte
a perder de vista al enemigo
como dijo arthur rimbaud y roberto bolaño
reinventemos el amor
ven: NO RETROCEDERÁS
sábado, julio 18, 2009
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados,
con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.
(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)
Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en mí hasta confundirse:
una compra cortinas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.
Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.
Todas me engañan. Todas.
En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
–mientras ardían en su pecho los cuchillos–
algunos de los rostros que más amó.
viernes, julio 17, 2009
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jueves, julio 02, 2009
martes, junio 02, 2009
Ella no está
(diálogo)
L – ¿Bueno?
R- Qué pasó ¿No te despierto?
L - No, bueno, ya casi me iba a dormir. Estaba aquí haciendo unas cosas. ¿Ya se fueron todos?
R - Si, hace poco. Se acaban de ir los últimos, los tuve que correr, ya andaban bien pedos, además eran unos cabrones que ni conozco, ya ni supe quién los trajo…
L – Pensé que seguiría hasta el amanecer ¿Te metiste algo? Suenas alterado.
R - Pues…si, unas líneas inofensivas, nada grave.
L -Nada grave…
R – ¿Estás solo?
L – Si. ¿Por? (una mano femenina acaricia el rostro de L.)
R – Por nada, estaba pensando en ir a verte.
L – ¿Estás consciente de que son las tres de la mañana?
R – De todas formas sigues despierto.
L - ¿Para qué quieres venir?
R – No se…para platicar.
L – Podemos platicar por teléfono, además en la peda ni me pelaste.
R –Ya, no seas mamón, es sólo que tenía ganas de hablar con alguien sin necesidad de sonreír o decir salud cada cinco minutos.
L – No suena a que estés muy bien. Pero tampoco deberías manejar, no estás en condiciones.
R – He estado en peores y llegado más lejos.
L – Si quieres puedo ir a tu casa.
R – Las casas de fiesta son deprimentes cuando se vacían. El piso está pegajoso.
L – Mejor deberías de limpiar en vez de andar saliendo a estas horas.
R – Pero no quiero limpiar sólo, más bien el pedo es que no sé dónde está E.
L –¿Cómo? ¿Perdiste a tu esposa en la fiesta de tu propia casa? (L. recibe un silencioso beso en la frente, la mujer sale por la puerta)
R – Pues no está. ¿Sabes algo de ella?
L - ¿Yo? No, nada. Casi no platiqué con ella hoy. ¿Se pelearon?
R – No que yo sepa, aunque estuvo algo distante. La dejé de ver desde que te fuiste más o menos.
L – Pues no me dijo nada cuando me despedí de ella.
R – ¿No la viste con alguien más?
L – Estaba sola cuando me despedí.
R – Ya estoy medio preocupado cabrón.
L – Tranquilo, seguro regresa en un rato, sólo un malentendido.
R - ¿Pero a qué carajos saldría a las tres de la mañana?
L – ¿Ya viste si Miper esta ahí? Igual lo sacó a pasear. Igual se enojó de que andabas de coco. Igual te vio con otra vieja…
R – No creo, no me vio haciendo nada.
L – ¿Has escuchado del sexto sentido femenino?
R – Esas son pendejadas.
L – ¿Ya checaste si esta el perro?
R – Es lo que estoy haciendo, no lo veo.
L – Seguro que sacó al perro, además, si dices que andabas ahí haciendo mamadas.
R – No creo, más bien la dejé de ver desde hace rato, pensé que tal vez se había ido contigo.
L – No, para nada. ¿Por qué habría de estar conmigo?
R - A ver espérame, creo que ya llegó.
L – Ya ves wey, y seguro trae al perro.
R – Si, ya llegó, y efectivamente viene con el perro. Pues bueno, voy a ver qué pedo, disculpa las horas.
L – No es molestia, más bien buena suerte, a ver si no te toca chinga (L. cuelga y se tropieza con un tazón en el piso de la cocina, toma un vaso con agua y vuelve a la cama).
“Tráeme doscientos de mota y dos de las nuevas pastillas rojas” solicitó Roco al teléfono.
- Dos Dutos y doscientos de hierba. Quinientos en total mi hermano. ¿A las ocho en el bar?
- Ya estás, ahí nos vemos.
Duto era el nuevo producto que habían desarrollado los cárteles mexicanos, una pastilla de ingredientes ignorados pero efectos mitificables. Tenía unos meses de haberse esparcido por distintos sectores sociales, desde que el gremio del narco se había unido a nivel nacional la inversión en investigación y desarrollo de sus productos superaba al presupuesto de varios países, los resultados se veían en drogas más fáciles de esconder, con mejores y más prolongados resultados, bajos costos, reducción de efectos secundarios. Al poco tiempo ya era considerada por muchos la droga perfecta.
Roco había invitado a salir a una compañera de la Universidad, Regina. Habían pactado salir el viernes, probar un par de pastillas de Duto y dejar que la noche hablara por sí sola. Roco no estaba tan interesado en probar la novedosa droga, de hecho no era un consumidor asiduo pero la mujer le parecía muy atractiva, razón suficiente para experimentar. El plan había sido apalabrado el martes y a partir de ese día no pudo dejar de pensar en el asunto, las expectativas subían y bajaban por sus vértebras, el calendario se prolongaba con frsutrante e inusual parsimonia.
Roco llamó a Beto para que lo acompañara al bar. Beto ya había probado el Duto y tenía más experiencia en el trato con vendedores de drogas, quedaron de verse a las siete para tomarse unas cervezas previas a la transacción. Beto estudiaba Administración; aunque no le apasionara la academia asistía a clases para evitar el reclutamiento, la guerra contra el narco dejaba cada día más muertos, sobre todo del lado del ejército, y no parecía tener fin, llevaban así casi una decada y la desesperación en las filas verdes se hacía notar.
Antes de salir de casa, Roco no pudo contener la ganas de darle las buenas noticias a Regina Desde que obtuvo su teléfono se había sentido tentado a marcar o mandar un mensaje, aunque fuera para saludar, pero siempre se arrepentía al último segundo, no quería parecer muy insistente y ahuyentarla. Sin embargo, eran buenas noticias, merecían ser anunciadas. Temió de nuevo ser demasiado entusiasta, así que mando un mensaje en vez de llamar: Todo indica que este viernes será Duty free. Se sintió estúpido después de enviar el mensaje.
Regina lo llamó.
- ¿Ya los conseguiste?
- No, bueno sí, en eso ando, ahorita voy a ir por ellos, quedé a las ocho.
- ¿Dónde?
- En un bar, ahí me quedé de ver con el tipo que me las va a vender
- ¿Cuál bar?
- ¿Por qué? ¿Quieres venir?
- No, sólo pregunto, no me gusta lidiar con los vendedores, no me gusta su tipo.
- A mi tampoco. Quedamos en el Bar Mosca, en la esquina de la dos y la nueve.
- ¿No quieres que te vea para darte dinero?
- No, ya iba de salida, además estos van por mi cuenta.
Regina agradeció cariñosamente, aseguró que ya tenía ganas de que fuera viernes y le deseó suerte. Roco se sintió bien, creyó palpar el orgullo desde el profundo inconsciente de todo hombre al traer las provisiones a la casa, el instinto del cazador.
Debido a la llamada llegó con un retraso de unos cuantos minutos. Beto no estaba. Le marco varias veces sin éxito. Beto no era famoso por puntual así que no se preocupó y pidió una cerveza, sentado en la barra imaginó los muslos de Regina, tal vez sonrió en ese momento pero nadie lo vio, al cabo de dos cervezas más y un cigarrillo en la banqueta asumió que tendría que lidiar solo con el vendedor.
Había poca gente en el lugar, desde que se habían regularizado los toques de queda la gente ya no salía mucho. Sólo había una mesa más con tres hombres morenos de mediana edad vestidos con trajes negros. Roco se sentía incómodo bebiendo solo, le atribuía a su condición la sensación de ser observado, Aún así esperó hasta las ocho; volteaba a ver su reloj con frecuencia y salía a la calle a asomarse ocasionalmente con un cigarro apagado en la boca. Desde la entrada del lugar veía con ilusión luces de autos que podían ser de Beto, pero no lo eran. También pensaba que en algún momento tal vez Regina podría aparecer, como una sorpresa, pero eso tampoco sucedió.
A las ocho y cuarto los tres hombres se le acercaron con serenidad, “¿Rodrigo Rodríguez?”. Roco asintió con la cabeza.
- Sí. ¿Por?
- Ya sabemos qué estás buscando pinche chamaco, vas a tener que acompañarnos.
El viernes, varios diarios mostraban entre sus páginas: “Denuncia civil recompensada: reciente táctica en Guerra contra el Narco”. Roco nunca volvió a ver ni a Beto ni a Regina.


