jueves, noviembre 19, 2009

Vómito nocturno

La compañía succiona, desafortunadamente puede ser necesaria, o eso nos hace creer mientras está, mientras se sienta frente a ti con las piernas abiertas y te muestra la entrepierna mojada. Pero eso no es nada. Sin importar qué tan mojada esté, es una ilusión, sin importar el amor o la eternidad que declame. Ni esa ni ninguna. El nacimiento individual condena a la muerte solitaria, y ni los gemelos se salvan. El universo se manifiesta a través de casualidades, de incongruencias que hacen sentido en contextos absurdos, que ridiculizan un tiempo de vida lleno de dolor. Las memorias alegres son para formatos viejos, para el VHS y BETA, para la Polaroid de una mamada en el Cine Teresa, o un café en Bucareli, o una caminata sobre el Paseo Escultórico de CU. La felicidad precede a la felicidad. Tú no fuiste nada para ella, ni para nadie. Tú no fuiste. Por más que grites y exclames, y tengas orgasmos en un atardecer, o lloren sobre tu hombro estrujando. No eres, ni importas. Sin azotes cristianos ridículos, ni trompetillas que soplen confeti, sin fuegos artificiales, mariachis o flores. No importas. Ni tú, ni yo. Para qué, se pregunta el pragmático. Sin embargo, incluso él cree encontrar la verdad en esa absurda compañía, en la seguridad de cariño, de importar para alguien, a sabiendas de lo falaz que es. Cómo va a importar el producto de una cogida fulminante, paridora de muerte y más muerte. Nada puede salir bien de entre las piernas de una mujer, de una verga parada. Nada más que bocas que alimentar, bocas asesinas y mentirosas por naturaleza. Y en eso confiamos valores civiles y románticos, ilusos deseos condenados. Mejor tener un perro. O a nadie. En todo caso a un perro. Eso o besar larvas en el espejo.

lunes, noviembre 09, 2009

.

Te regalaré un abismo, dijo ella,

pero de tan sutil manera que sólo lo percibirás

cuando hayan pasado muchos años

y estés lejos de México y de mí.

Cuando más lo necesites lo descubrirás,

y ése no será

el final feliz,

pero sí un instante de vacío y de felicidad.

Y tal vez entonces te acuerdes de mí,

aunque no mucho.



(fragmento de LOS BLUES TAOÍSTAS DEL HOSPITAL VALLE HEBRÓN)


Roberto Bolaño

martes, agosto 04, 2009

Dos de Oscar Altamirano


se es necesario morir tan joven

-refìn en 7 tonos

 

I

cuando apenas descansa el mediodía

sobre los peces de las agotadas sonrisas

y un nudo de colas sudorosas se alista en los cafés

cerca de algún tugurio burocrático

y/ cuando/ generalmente tienes los

huevos flácidos y deséas un cepillo de

dientes más que una boca roja

ebria de cognac

o un culo tan robusto como tu gula lo antoje

dentro e inmediatamente fuera

de un blue jeans recién enjaretado

oh se piensa/ se recontrapiensa

en la inmadurez de quien se tiene que

morir de viejo

 

II

y por la noche te estás desesperando

cuando sabes que te quedan tres magníficos

miserables pesos

para tomar el bús que te va a arrojar ahí

cerca y llegas a tu cuarto

donde vas…. diablos!

a estar/ permanecer solo

a tocarte el cuerpo con tus dedos fríos

a contemplar la regadera abierta/ el agua

como escultor del aire

y que tienes que vomitar tu cuerpo sobre

la cama catre o perro suelo

y jalar con tu propia mano la cobija….

solo falta/ te remueles/ que toque a

tu puerta una hermosa chica

y saltas y abres y te dice

no compra leche….?

(tocan a tu puerta)

 

III

siempre –alguna vez- se tiene

demasiado tiempo para envejecer

para ser viejo

pero no se puede ser tan joven

ser joven tan premeditadamente

tan deliberada y espaciosamente

he de ahí la necesidad

la inmediatez imprescindible

de no perder de vista tus días inmortales

: todos

 

IV

el bochorno absurdo de la vida

es que tengas que etiquetar cada 24 horas

como un nuevo ejemplar

 

V

se te ocurre zafarte un zapato y rascarte la

planta del pié

entonces piensas en tu querida amante

y le dices con tu acre pensamiento

voy a verte ahora….

y te codéas con el barandillo para distraerte

a ver si te pierdes de vista y

te dejas ahí….

 

VI

vuela que vuela…. (paloma mía….)*

la vida

se te escapa

ella sí te perdona

si habría que perdonar que

seas fulano de tal

un paria incorregible

a costa

de toda costa

 

VII

te estás masturbando/ te masturbas

-mastúrbate

te vuelves a masturbar/ te masturbas

te remasturbas

te recontramasturbas

te requemasturbas

te

mas

turbas

QUÉ OJETE….

 

 

 

*canción de dominio público

 

 

1981

 

 

 

-el embudo (callpara nora del mundo….

voy a arrullarte como a una niña caprichosa

hasta el fin de su lloro

ven

no me mires más como me miras

como la vida que no tienes

como el brazo musculoso y dilecto de tu dios

como la masturbación de tus deseos

como el hijo primogénito del tiempo

como el ombusdman de tus angustias

como el cabrón que le vale madre

como altamar

como hacedor de agujeros al corazón de los tornados

como metepito en los iglúes

como el apodo de la carne

como rebelde del apocalipsis

como confesionario de las once mil vírgenes

como la eyaculación espontánea

como embuteguevos

como escojeputas

como moneda para la rockola

como cúspide de siete polos

como capilla sixtina

como oreja de van gogh

como mondadientes de los días

como jazz power

como blues man

como rumba zamba y son

como vino en el aparador

como botella descorchada

como sabiduría de botellas descorchadas apilándose

como aguamiel

como chicha

como jugos genitales evaporando

como apando de la sensualitè

como llovizna de cuerpo entero

como aguacero de pelo en pecho

como gran can

como el padrote de la eternidad

como ad infinitum

como quinto poder

como che

como axioma

como epojè

como quitacorchos

como recórcholis

como jon ron

como bum bum

como ??!!

como chiras pelas

como opúsculo del crepúsculo

como ubre del delirio

como maratón del éxtasis

como lawrence de américa

como el amante de las hijas de mr. dead

como bastardo de las hijas de mr. dead

como prótesis de la sexualidad de tu alma

como espíritu de la eyaculación galopando el unicornio azul

como extenso muslo izquierdo

como rebanada de extenso muslo izquierdo

como ojo que mira al ojo

como rama a zita en el fuego

como zita en el fuego a rama

como lama honoris causa

como espejismo

como coito de cinco velocidades

como sexto después del cuarto

como patentaclímax

como lengua talla EG

como finas cerdas de esa lengua

como in situ

como in promptu

como canguro deslizándose en el niágara

como estampida de pinguinos

como búfalo dormido

como cabeza de aveztruz

como segundos cayendo del reloj

como vista aérea de macchu picchu a 78272 centímetros

como ferrocarril de ciento un carros

como encendido electrónico

como control remoto

como el ying y el yang

como nova

como supernova

como hoyos negros

como gárgaras de hoyos negros

como aerolito sobre tu cabeza

como el sonido CUAJ

como otro CUAJ

como estertor

como stop

como cenote sagrado

como luna llena

como fondo en los espejos

como exilio

como azotea

como aguanieve

como reencarnación de rasputín

como pergamino perdido de nostradamus

como lámpara con el genio de ben hur

como escalera egipcia

como tragedia en yiddish

como explosión de bethobeen

como estaciones de vivaldi

como sonata de bach

como stradivarius para yehudi menuhi

como editor del alba

como ritual del ocaso

como hechicero

como nieto de susana sanjuan

como los clientes de la cándida eréndira

como poema de bretón

como mansión de su majestad dalí

como huella de sir bukowski

como recital de cohen

como estetismo de cavafis

como arrancacorazones de vian

como cantares de pound

como narrativa borgiana

como favorito de lesbia

como nueva tierra baldía

como espíritu de las cartas de joyce a barnaclé

como cruzada de brech

como dolor vallejiano

como cuervo de poe

como paseo de huerta

como hijo de la madre de ginsberg

como redención de huidobro

como perfume de shuskind

como máscara de mishima

como secreto de marilyn

como héroe de dostoiewski

como solo de sax de jarret

como concierto de little richard

como canción de dylan

como el jefe jagger

como jim o erick

como inédito de buñuel

como psique kafkiana

como las playas de storni

como contrahábito de asbaje

como escultura viviente de rodin

como reconsagración de milo

como sentencia de blake

como criatura de lautréamont

como lienzo de kalhó

como figura de picasso

como dibujo de miró o cabral

como trazo japonés de los abismos

como arrugas del culo palpitando

como túnel

como avalancha

como COLCHÓN INMENSO

como el embudo

como el pata de perro que soy y seré toda mi vida

o como me miras no me mires

solo ven a enternecerte

a perder de vista al enemigo

como dijo arthur rimbaud y roberto bolaño

reinventemos el amor

venNO RETROCEDERÁS


Pretérito simple

Fueron racimos de promesas y palabras escamosas, estrafalarias risas de desconocidos, en lugares igual de desconocidos; fue su olor a piel mojada, a piel quemada, al perfume con promesa de extinción. Fueron, también, semanas de llanto, días de orgasmos, estrepitosas huidas y, una que otra vez, mi cabeza en la pared. Fue el atisbo de felicidad como conejo eléctrico de galgos, aún cuando el perro se cansa de perseguirlo vuelve para tentar: un diente de león a cuentagotas, paciente espera por la mordida. Al final las memorias se reciclan, una cerveza fría es igual a las demás, esté quien esté para decir salud, los labios se adhieren al vaso buscando lo mismo, el brindis se olvida con la distancia del día siguiente, algunos labios también. El mágico momento en una cabeza es rutina para la otra, lo que para unos es amor es trabajo para las putas, pero la más puta es la memoria, que se ofrece al mejor postor, que se resigna y suplanta al mínimo estímulo, que contrasta y deshecha, una puta fina pero vulgar, una puta que todos aman. Y ahí queda la memoria, aislada en la mente individual, una alcancía de monedas sin valor, que cada uno guarda cual tesoro de galeón hundido, una versión más de lo que fue. 

Qué importa si lo que fue no dejó de ser, si el pasado en un texto es más bien un pretexto, si lo que el camello carga en la joroba en realidad no es agua, sino whiskey o pus. Qué importa todo si sólo lo puedo recordar.



sábado, julio 18, 2009

Don Juan Derrotado

Todas mis mujeres quieren estar con otro.
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados,
con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.

(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)

Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en mí hasta confundirse:
una compra cortinas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.

Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.

Todas me engañan. Todas.

En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
–mientras ardían en su pecho los cuchillos–
algunos de los rostros que más amó.


Julian Herbert

viernes, julio 17, 2009

In the words of a dead bastard

Here I Am ...



 drunk again at 3 a.m. at the end of my 2nd bottle
of wine, I have typed from a dozen to 15 pages of
poesy
an old man
maddened for the flesh of young girls in this
dwindling twilight
liver gone
kidneys going
pancrea pooped
top-floor blood pressure.

Confession



 waiting for death
like a cat
that will jump on the
bed

I am so very sorry for
my wife

she will see this
stiff
white 
body
shake it once, then
maybe
again

"Hank!"

Hank won't
answer.

it's not my death that
worries me, it's my wife
left with this
pile of
nothing.

I want to
let her know 
though
that all the nights
sleeping
beside her

even the useless
arguments
were things
ever splendid

and the hard 
words
I ever feared to 
say 
can now be 
said:

I love
you. 

Trapped


 don't undress my love
you might find a mannequin:
don't undress the mannequin 
you might find
my love. 

Yes Yes
 when God created love he didn't help most
when God created dogs He didn't help dogs
when God created plants that was average
when God created hate we had a standard utility
when God created me He created me
when God created the monkey He was asleep
when He created the giraffe He was drunk
when He created narcotics He was high
and when He created suicide He was low

when He created you lying in bed
He knew what He was doing
He was drunk and He was high
and He created the mountians and the sea and fire at the same time

He made some mistakes
but when He created you lying in bed
He came all over His Blessed Universe.

Charles Bukowski

jueves, julio 02, 2009


Cada trago conlleva su propia resaca.

Cada mujer conlleva su propia condena.
Can - I


Una perra mueve su cola al verme
- estúpida perra -
ve al mundo nuevo y emocionante
con la lengua de fuera y los colmillos afilados
ladra al mínimo movimiento
de lo desconocido.

Mas qué conoce la perra
que no sea volátil y fugaz
como su propia vida,
volátil y falaz
como mi propia vida.

La perra obedece las órdenes
de un mundo bípedo
- estúpida perra -
que la controla a placer.
A ratos.

Excava en el jardín
tal vez buscando la verdad
de un pasto artificial
podado cada de vez en cuando.

La veo procesar pensamientos
y asimilar mejor
que ella y él
en un campo de fútbol.

A veces creo que sonríe y llora
me conmueve una línea blanca en su pecho
la acaricio y le reclamo
toda su bestialidad
su falta de civilidad
entonces creo que me entiende
- estúpido yo -
por el simple hecho de respirar
el mismo aire mortal.


Pupilas de unos lentes perdidos

Una luz más de amanecer
en el tragaluz de la garganta
de un perro rabioso en el camino
Puebla - México.

Luz que adormece y despierta
el sombrío pasado
de todo lo que siempre pudo ser.

No te fíes al asumir
que ha sucedido lo que pasó
antes de irte a la cama
sin siquiera haber dormido.

Luz que recuerda al pavimento
dónde pusiste la cara
todavía de noche
en el momento que te dejó.

Compra una carnaza en el Wal-Mart
para roer y roer
lo que queda por digerir
que no es nada más que otra ilusión
de la luz que no dejas de tragar.

Al final en el brillo habrá un reflejo
del sueño intermitente
que cualquier película podría ser
con tal de ser recordado.

Ve la película
con la televisión apagada.

Pero siempre
olvida.

Pero siempre
duerme.

.

martes, junio 02, 2009

Ella no está 

(diálogo)

L – ¿Bueno?

R- Qué pasó ¿No te despierto?

L - No, bueno, ya casi me iba a dormir. Estaba aquí haciendo unas cosas. ¿Ya se fueron todos?

R - Si, hace poco. Se acaban de ir los últimos, los tuve que correr, ya andaban bien pedos, además eran unos cabrones que ni conozco, ya ni supe quién los trajo…

L – Pensé que seguiría hasta el amanecer ¿Te metiste algo? Suenas alterado.

R - Pues…si, unas líneas inofensivas, nada grave.

L -Nada grave…

R – ¿Estás solo?

L – Si. ¿Por? (una mano femenina acaricia el rostro de L.)

R – Por nada, estaba pensando en ir a verte.

L – ¿Estás consciente de que son las tres de la mañana?

R – De todas formas sigues despierto.

L - ¿Para qué quieres venir?

R – No se…para platicar.

L – Podemos platicar por teléfono, además en la peda ni me pelaste.

R –Ya, no seas mamón, es sólo que tenía ganas de hablar con alguien sin necesidad de sonreír o decir salud cada cinco minutos.

L – No suena a que estés muy bien. Pero tampoco deberías manejar, no estás en condiciones.

R – He estado en peores y llegado más lejos.

L – Si quieres puedo ir a tu casa.

R – Las casas de fiesta son deprimentes cuando se vacían. El piso está pegajoso.

L – Mejor deberías de limpiar en vez de andar saliendo a estas horas.

R – Pero no quiero limpiar sólo, más bien el pedo es que no sé dónde está E.

L –¿Cómo? ¿Perdiste a tu esposa en la fiesta de tu propia casa? (L. recibe un silencioso beso en la frente, la mujer sale por la puerta)

R – Pues no está. ¿Sabes algo de ella?

L - ¿Yo? No, nada. Casi no platiqué con ella hoy. ¿Se pelearon?

R – No que yo sepa, aunque estuvo algo distante. La dejé de ver desde que te fuiste más o menos.

L – Pues no me dijo nada cuando me despedí de ella.

R – ¿No la viste con alguien más?

L – Estaba sola cuando me despedí.

R – Ya estoy medio preocupado cabrón.

L – Tranquilo, seguro regresa en un rato, sólo un malentendido.

R - ¿Pero a qué carajos saldría a las tres de la mañana?

L – ¿Ya viste si Miper esta ahí? Igual lo sacó a pasear. Igual se enojó de que andabas de coco. Igual te vio con otra vieja…

R – No creo, no me vio haciendo nada.

L – ¿Has escuchado del sexto sentido femenino?

R – Esas son pendejadas.

L – ¿Ya checaste si esta el perro?

R – Es lo que estoy haciendo, no lo veo.

L – Seguro que sacó al perro, además, si dices que andabas ahí haciendo mamadas.

R – No creo, más bien la dejé de ver desde hace rato, pensé que tal vez se había ido contigo.

L – No, para nada. ¿Por qué habría de estar conmigo?

 R - A ver espérame, creo que ya llegó.

L – Ya ves wey, y seguro trae al perro.

R – Si, ya llegó, y efectivamente viene con el perro. Pues bueno, voy a ver qué pedo, disculpa las horas.

L – No es molestia, más bien buena suerte, a ver si no te toca chinga (L. cuelga y se tropieza con un tazón en el piso de la cocina, toma un vaso con agua y vuelve a la cama).

Sacaojos

 “Tráeme doscientos de mota y dos de las nuevas pastillas rojas” solicitó Roco al teléfono.

- Dos Dutos y doscientos de hierba. Quinientos en total mi hermano. ¿A las ocho en el bar?

- Ya estás, ahí nos vemos.

Duto era el nuevo producto que habían desarrollado los cárteles mexicanos, una pastilla de ingredientes ignorados pero efectos mitificables. Tenía unos meses de haberse esparcido por distintos sectores sociales, desde que el gremio del narco se había unido a nivel nacional la inversión en investigación y desarrollo de sus productos superaba al presupuesto de varios países, los resultados se veían en drogas más fáciles de esconder, con mejores y más prolongados resultados, bajos costos, reducción de efectos secundarios. Al poco tiempo ya era considerada por muchos la droga perfecta.

Roco había invitado a salir a una compañera de la Universidad, Regina. Habían pactado salir el viernes, probar un par de pastillas de Duto y dejar que la noche hablara por sí sola. Roco no estaba tan interesado en probar la novedosa droga, de hecho no era un consumidor asiduo pero la mujer le parecía muy atractiva, razón suficiente para experimentar. El plan había sido apalabrado el martes y a partir de ese día no pudo dejar de pensar en el asunto, las expectativas subían y bajaban por sus vértebras, el calendario se prolongaba con frsutrante e inusual parsimonia.

Roco llamó a Beto para que lo acompañara al bar. Beto ya había probado el Duto y tenía más experiencia en el trato con vendedores de drogas, quedaron de verse a las siete para tomarse unas cervezas previas a la transacción. Beto estudiaba Administración; aunque no le apasionara la academia asistía a clases para evitar el reclutamiento, la guerra contra el narco dejaba cada día más muertos, sobre todo del lado del ejército, y no parecía tener fin, llevaban así casi una decada y la desesperación en las filas verdes se hacía notar.

Antes de salir de casa, Roco no pudo contener la ganas de darle las buenas noticias a Regina Desde que obtuvo su teléfono se había sentido tentado a marcar o mandar un mensaje, aunque fuera para saludar, pero siempre se arrepentía al último segundo, no quería parecer muy insistente y ahuyentarla. Sin embargo, eran buenas noticias, merecían ser anunciadas. Temió de nuevo ser demasiado entusiasta, así que mando un mensaje en vez de llamar: Todo indica que este viernes será Duty free. Se sintió estúpido después de enviar el mensaje.

Regina lo llamó.

- ¿Ya los conseguiste?

-  No, bueno sí, en eso ando, ahorita voy a ir por ellos, quedé a las ocho.

- ¿Dónde?

- En un bar, ahí me quedé de ver con el tipo que me las va a vender

- ¿Cuál bar?

- ¿Por qué? ¿Quieres venir?

- No, sólo pregunto, no me gusta lidiar con los vendedores, no me gusta su tipo.

- A mi tampoco. Quedamos en el Bar Mosca, en la esquina de la dos y la nueve.

- ¿No quieres que te vea para darte dinero?

- No, ya iba de salida, además estos van por mi cuenta.

Regina agradeció cariñosamente, aseguró que ya tenía ganas de que fuera viernes y le deseó suerte. Roco se sintió bien, creyó palpar el orgullo desde el profundo inconsciente de todo hombre al traer las provisiones a la casa, el instinto del cazador.

Debido a la llamada llegó con un retraso de unos cuantos minutos. Beto no estaba. Le marco varias veces sin éxito. Beto no era famoso por puntual así que no se preocupó y pidió una cerveza, sentado en la barra imaginó los muslos de Regina, tal vez sonrió en ese momento pero nadie lo vio, al cabo de dos cervezas más y un cigarrillo en la banqueta asumió que tendría que lidiar solo con el vendedor.

Había poca gente en el lugar, desde que se habían regularizado los toques de queda la gente ya no salía mucho. Sólo había una mesa más con tres hombres morenos de mediana edad vestidos con trajes negros. Roco se sentía incómodo bebiendo solo, le atribuía a su condición la sensación de ser observado, Aún así esperó hasta las ocho; volteaba a ver su reloj con frecuencia y salía a la calle a asomarse ocasionalmente con un cigarro apagado en la boca. Desde la entrada del lugar veía con ilusión luces de autos que podían ser de Beto, pero no lo eran. También pensaba que en algún momento tal vez Regina podría aparecer, como una sorpresa, pero eso tampoco sucedió.

A las ocho y cuarto los tres hombres se le acercaron con serenidad, “¿Rodrigo Rodríguez?”. Roco asintió con la cabeza.

- Sí. ¿Por?

- Ya sabemos qué estás buscando pinche chamaco, vas a tener que acompañarnos.

El viernes, varios diarios mostraban entre sus páginas: “Denuncia civil recompensada: reciente táctica en Guerra contra el Narco”. Roco nunca volvió a ver ni a Beto ni a Regina.